El Show del medio tiempo de la Super Bowl hace tiempo que dejó de ser solo un espectáculo musical para convertirse en uno de los mayores activos de marketing y cultura global. Con una audiencia estimada de 127,7 millones de espectadores, el evento funciona como un termómetro de tendencias, poder cultural y oportunidades para las marcas. Y para este año 2026, ese termómetro hablará en español.
Bad Bunny hará historia el próximo 8 de febrero de 2026 al convertirse en el primer artista latino solista en encabezar el halftime show del Super Bowl LX. Un hito simbólico, pero también profundamente estratégico, que confirma el peso de la música urbana latina en el ecosistema cultural y comercial global.
Bad Bunny, un fenómeno de marketing cultural
Desde MarketingDirecto.com hemos analizado en múltiples ocasiones cómo Bad Bunny ha logrado trascender la música para operar como un activo cultural con impacto económico real. Ahora, un nuevo informe de SocialPubli pone cifras y contexto a lo que ya se intuía: el llamado «Efecto Bad Bunny» es un caso de estudio de marketing cultural a escala global.
Los datos hablan por sí solos. Su residencia de 21 conciertos consecutivos en el Coliseo de Puerto Rico generó cerca de 200 millones de dólares para la economía local. En Ciudad de México, su última gira dejó un impacto económico estimado de 177 millones de dólares. Resultando no sólo como un show de puro entretenimiento, sino como una activación económica, turística y de marca.
Cuando el anuncio ya es el evento
El Super Bowl LX aún no se ha celebrado, pero el impacto del anuncio ya ha sido inmediato, y es que, según el informe, las búsquedas de alojamiento en Santa Clara, California, (sede de la final), aumentaron un 501% tras confirmarse la participación de Bad Bunny. Siendo este un claro ejemplo de cómo la cultura impulsa decisiones de consumo reales, incluso antes de que el evento tenga lugar.
Por su lado, las marcas no han tardado en subirse a la «ola Bad Bunny» y como ejemplo, se tiene el lanzamiento de «Bad Bunny 101» de Duolingo, que se trata de una iniciativa para aprender español a través de sus letras. De igual manera, se dio la colaboración Bad Bunny x NFL, siendo esta una colección de productos que fusiona deporte, música y cultura urbana en dos fases. Vemos así como, aquí, el patrocinio tradicional deja paso a la co-creación cultural.
El «Efecto Bad Bunny» también se mide en conversación, viendo que desde el anuncio del halftime show, el artista ha sumado casi 4 millones de nuevos seguidores en Instagram, alcanzando cerca de 50 millones, con un engagement del 7,878%. Mientras tanto, el teaser oficial del Super Bowl superó los 3 millones de interacciones en pocos días, batiendo el récord de «me gusta» que hasta ahora ostentaba Rihanna.
Durante 2025, Bad Bunny acumuló más de 15 millones de interacciones en redes sociales, liderando la conversación digital global. El anuncio del Super Bowl actuó como catalizador, amplificando su presencia mucho más allá del ámbito deportivo y reforzando su posición como uno de los mayores generadores de atención del ecosistema cultural actual.
La gran lección para las marcas
Más allá de los números, el informe de SocialPubli destaca la idea de que: el valor ya no está solo en vender un producto, sino en crear una experiencia cultural relevante.
Tomando en cuenta la saturación publicitaria actual y atención limitada, las marcas que logran conectar con la identidad, la emoción y la cultura generan un impacto más profundo y sostenido. Bad Bunny no está «haciendo marketing» en el sentido tradicional. Está construyendo un movimiento cultural al que las marcas quieren (y necesitan) asociarse.
Es así como Bad Bunny ha pasado de solo vender música a vender pertenencia, conversación y relevancia cultural. Y en 2026, el escenario más visto del mundo será la prueba definitiva de que, hoy, la cultura es uno de los activos más poderosos del marketing global.































