
Las carteras automatizadas de fondos de inversión se han hecho un hueco, por derecho propio, en el panorama español de la gestión de activos. Entidades independientes como Indexa Capital, InbestMe o Finizens llevan operando desde hace casi una década y logrando rentabilidades superiores a los fondos convencionales. A ellas se suman las propuestas de la banca: Openbank (grupo Santander), Smartmoney (CaixaBank), Bankinter Roboadvisor, Finnk (Kutxabank) o Myinvestor (Andbank), que cuentan con sus carteras de fondos de bajo coste. En 2025 han conseguido rendimientos récord, gracias al buen momento de la renta fija y al impulso de la Bolsa.
Las rentabilidades obtenidas por esta tipología de inversión el año pasado oscilan entre el 14% en el caso de los perfiles más arriesgados y el 3/4% para los más conservadores. Los resultados no alcanzan al Ibex —el selectivo español se revalorizó casi un 50%— pero, a cambio, las carteras de fondos indexados low cost ofrecen una forma de invertir más diversificada y con menor volatilidad. Aunque este año la Bolsa española ha brillado, los años previos padeció una larga travesía del desierto.
El principio de inversión es sencillo. Igual que un fondo permite comprar de una tacada acciones o bonos de un amplio ramillete de empresas o países, las carteras hacen lo propio, pero con un puñado de fondos. Esto contribuye a aumentar la diversificación. Uno de los trucos es que estas carteras automatizadas invierten en fondos indexados de bajo coste, vehículos de inversión con comisiones ultrabajas, que se dedican a replicar la evolución de índices como el Ibex, el Nasdaq o el S&P 500. Aun después de pagar al gestor de la cartera y las comisiones de los fondos subyacentes, los costes totales son inferiores a los fondos convencionales.
Un ejemplo es la llamada Cartera Metal de Myinvestor, diseñada para asumir el máximo riesgo, con el 100% de los activos en Bolsa. Desde su lanzamiento en 2020 ronda un retorno medio anual del 14%, aunque el año pasado solo subió un 9%. ¿Su composición? Un 43% renta variable de EE UU, un 20% Bolsa de empresas socialmente responsables, 14% de acciones de países emergentes, 12% de Japón… “Este año nos ha penalizado un poco el bajo peso que tenemos en Europa [solo el 8%] y la depreciación del dólar frente al euro”, explica Ignasi Viladesau, director de inversiones de Myinvestor. “Para nosotros, lo más importante es la consistencia. No hace falta ser todos los años los primeros, sino aparecer siempre en los primeros puestos”, apunta el experto.
La cartera de fondos indexados con mejor desempeño en 2025 fue la de InbestMe, que se anotó un 13,9%. El fundador de la firma, Jordi Mercader, destaca que una de las principales claves del éxito es que “tenemos la máxima independencia al seleccionar los mejores fondos indexados que utilizamos como subyacentes, buscando siempre los vehículos con las menores comisiones, lo que se traduce en una mayor rentabilidad”. En sus fondos, el coste medio es del 0,18% anual. Si se añade lo que cobra InbestMe y la comisión de depositaría, el coste ronda el 0,5% anual, frente al 1,5% que cobran la mayoría de fondos de Bolsa.
La cartera de más riesgo de Openbank se llama Dubai y en los últimos tres años acumula una rentabilidad del 44%. La entidad cuenta con un comité de inversiones, asesorado por Santander Asset Management y Blackrock, que se reúne una o dos veces al mes para ir retocando la composición de las carteras. En su caso, el 49% de la inversión está en Bolsa de EE UU, pero el peso de Europa es mucho mayor que en Myinvestor: un 19%, lo que le ha beneficiado este ejercicio.
En el caso de Finnk, desde Kutxabank destacan que para la gestión de carteras combinan herramientas de inteligencia artificial avanzada junto con el factor humano (los mencionados comités de inversiones). Su cartera 80/20, que destina a renta variable un 80%, obtuvo un 10% de rentabilidad en 2025. “El modelo predictivo, por ejemplo, ha sido capaz de anticipar en gran medida el mejor comportamiento de los sectores cíclicos frente a los defensivos, manteniendo una sobreponderación de la Bolsa europea frente a la norteamericana y anticipando la depreciación del dólar“, explican desde la entidad.
La firma pionera de esta tipología de inversión es Indexa Capital, que arrancó a finales de 2015, por lo que sus primeros inversores acumulan una década bajo este formato. Unai Ansejo, uno de sus fundadores y director de inversiones, recuerda que la cartera más representativa ha generado una rentabilidad media anual del 7,5%, “que supera en 3,1 puntos porcentuales a los fondos comparables, gracias a que cobramos menos comisiones”, recuerda el experto. Tal vez no parece tanto, pero, en el acumulado, supone que alguien que hubiera invertido 100.000 euros ahora tendría 206.000 euros, frente a los 129.500 euros que habría logrado con fondos convencionales.
También carteras conservadoras
Los perfiles de más riesgo suelen llevarse toda la atención mediática, por las fuertes rentabilidades acumuladas, pero lo cierto es que estas firmas cuentan con entre 5 y 10 niveles de riesgo en cartera, para adaptarse a todos los perfiles de clientes. De hecho, la mayoría suele optar por las carteras más conservadoras.
El año pasado fue especialmente favorable para estas combinaciones que incluyen fondos de Bolsa y fondos de renta fija —sobre todo, de deuda soberana—. En el caso de InbestMe, su perfil más moderado obtuvo un retorno del 4,5%, con un nivel de volatilidad muy bajo. “En promedio, nuestras carteras han obtenido este año una rentabilidad de 8,7% superando con creces a rivales como Indexa o Finizens”, apunta Jordi Mercader.































