La alianza petrolera OPEP+, liderada por Arabia Saudí y Rusia, ha decidido este domingo mantener sin cambios su oferta de crudo el próximo mes de marzo, pese al fuerte encarecimiento del petróleo provocado por la escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán que ha reavivado la volatilidad en los mercados energéticos.

La decisión ha sido adoptada en una teleconferencia mantenida por los ministros de Energía y Petróleo de Arabia Saudí, Rusia, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán, según un comunicado publicado en la web de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), con sede en Viena.

Pese a que el precio del petróleo ha subido más de un 5% esta semana, los países productores han optado por no reaccionar a la volatilidad del mercado, en línea con lo decidido en noviembre y confirmado a comienzos de enero, cuando acordaron pausar los incrementos de producción en enero, febrero y marzo de 2026.

Entre abril y diciembre de 2025, los países de la organización revirtieron gran parte de los recortes voluntarios aplicados desde 2023 para sostener los precios, con subidas mensuales que sumaron 2,9 millones de barriles diarios, cerca del 2,8% de la producción mundial de crudo. A la alianza le quedaría aún algo más de un millón de barriles diarios pendiente de devolver al mercado, correspondientes a dos recortes voluntarios previos.

Los precios del petróleo cerraron 2025 con una caída anual del 20% y se quedaron en el entorno de los 60 dólares. Retrocedieron a niveles de hace cuatro años, lastrados por el temor a un exceso de oferta, alimentado tanto por los aumentos del bombeo de la OPEP+ como por el crecimiento de la producción en Estados Unidos, Brasil, Canadá, Guyana y Argentina.

A ese contexto se sumó a comienzos de enero la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, país fundador de la OPEP, y los esfuerzos del Gobierno de Donald Trump por incentivar la inversión de petroleras estadounidenses en el país latinoamericano para elevar la oferta mundial y contener la inflación.

Sin embargo, el despliegue de una gran flota naval estadounidense en Oriente Próximo, ante una posible acción militar contra Irán, también miembro fundador de la OPEP, ha impulsado un fuerte encarecimiento del crudo en los últimos días. El barril de Brent, que inició el año en 60,75 dólares, cerró el viernes en 70,71 dólares, con una ganancia semanal del 8,64 %, mientras que el WTI subió un 7,6 %, hasta 65,21 dólares por barril, casi un 12 % más que al comienzo de enero.

Un eventual ataque a Irán, cuarto productor de la OPEP con unos 3,3 millones de barriles diarios, alimenta el temor a un corte de exportaciones y a posibles interrupciones en el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo que consume el mundo. Los analistas creen que un bloqueo parcial podría disparar los precios hacia los 90 o 100 dólares en cuestión de días. En 2024, las tensiones entre Irán e Israel los impulsaron hasta 91 dólares.

Pese a este escenario, no se espera que la OPEP+ modifique su estrategia a corto plazo, ante la percepción general de que la oferta mundial sigue siendo abundante frente a una demanda que avanza a menor ritmo.



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