Las principales aerolíneas españolas con actividad entre Madrid y Caracas están a la espera de un informe favorable de la Agencia Española de Seguridad Aérea (AESA) para volver a operar en Venezuela. Distintas fuentes comentan que el plácet podría llegar “en pocas semanas”. Iberia, Air Europa y Plus Ultra tienen suspendida la ruta, así como la comercialización de billetes, mientras no haya una nota informando de riesgo nulo. Pero en el sector aéreo empieza a cundir cierta confianza en una reapertura a lo largo del próximo mes, como muy tarde en marzo, siempre que esté garantizada la seguridad de los viajeros, del pasaje y de los aviones. Con todo, la situación política es de alta inestabilidad y las tres compañías siguen instaladas en la cautela, eludiendo abrir la comercialización de asientos.

La tensión militar ha bajado varios grados tras el asalto de fuerzas estadounidenses a Caracas el pasado 3 de enero, la captura del presidente Nicolás Maduro y su sustitución por Delcy Rodríguez, pero los riesgos para el tráfico aéreo persisten estos días. La última nota de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA), del 4 de enero, mantiene la advertencia a las aerolíneas de extremar las precauciones, lo que se traduce en que no sobrevuelen la región de información de vuelo de Maiquetía (afecta al aeropuerto de Caracas y a una amplia franja del Caribe) a ninguna altitud. El consejo es firme hasta el 2 de febrero “por la actividad militar en Venezuela y sus alrededores”.

La presencia de buques y aviones de guerra “podría representar un riesgo potencial para las aeronaves en todas las altitudes, incluyendo el sobrevuelo, el despegue o el aterrizaje de aviones”, explica la FAA en un escueto comunicado remitido a compañías y reguladores de seguridad aérea.

Mientras el órgano estadounidense ha establecido desde el principio de esta crisis amplios plazos en los que ha desaconsejado las operaciones hacia y desde Venezuela, la AESA ha optado por seguir la situación también de cerca pero estableciendo calendarios menos prolongados que se han ido renovando. Las tres aerolíneas españolas tienen clausurada la ruta Madrid-Caracas al menos hasta el 31 de este mes. De momento no hay asientos disponibles para el 1 de febrero, pero fuentes directamente implicadas aseguran que la expectativa más optimista es volver el próximo mes, sin que haya nada firme pero coincidiendo con rumores que se extienden por Caracas. Las alertas de la AESA también alcanzan a las aerolíneas venezolanas que viajan para turoperadores españoles.

En un encuentro promovido por el Instituto de Aeronáutica Civil (INAC) de Venezuela el pasado lunes, al que fueron convocadas las aerolíneas locales, se analizó un plan de acción para este 2026 con el que se pretende situar al aeropuerto internacional de Caracas como nodo estratégico de conexiones. Fue un desafío inalcanzable en el pasado, y poco menos que utópico ahora dada la actual situación del país. El órgano de aviación civil no se sale por el momento de las “líneas de desarrollo que orientó el presidente Nicolás Maduro y que sigue impulsando nuestra presidenta encargada Delcy Rodríguez para contribuir a la economía nacional”.

Casi dos meses de cierre

Estados Unidos mantiene un despliegue militar en el Caribe sin precedentes desde la Guerra del Golfo, que fue justificado por la Administración de Donald Trump por su ofensiva contra el narcotráfico y grupos terroristas que asociaba con el régimen de Maduro. El consejo de la FAA de no sobrevolar Venezuela fue lanzado el 22 de noviembre y se convirtió en todo un cerrojazo al espacio aéreo, pese a que eran la propia Venezuela y su INAC quienes tenían la competencia para dar una eventual orden de cierre. La AESA se sumó dos días después a la FAA, el lunes 24 de noviembre, con su aviso de riesgos para cualquier operación aérea en el país latinoamericano. Con ello arropó a las compañías españolas en la decisión de no arriesgar con vuelos a un espacio aéreo fuertemente militarizado.

Antes de esta crisis, Iberia contaba con una frecuencia diaria (ida y vuelta) de lunes a viernes entre Madrid y Caracas. Para la compañía que preside Marco Sansavini la conexión con la capital venezolana supone un 1,68% de la producción prevista en vuelos de larga distancia a lo largo de 2025, con 126.000 asientos. Air Europa también ofrecía cinco frecuencias semanales entre España y Venezuela. Plus Ultra, por último, desplegaba tres saltos semanales a Caracas.

Iberia, la portuguesa TAP, la brasileña Gol, la chilena Latam o la turca Turkish Airlines fueron sancionadas a finales de noviembre por el INAC con la pérdida de concesiones para viajar hacia o desde Venezuela por la cancelación de sus operaciones. Con Maduro aún al frente del país, el INAC argumentó que la retirada de los permisos de vuelo se debía a que estas compañías se habían sumado “a las acciones de terrorismo de Estado promovido por el Gobierno de Estados Unidos, suspendiendo unilateralmente las operaciones aerocomerciales hacia y desde la República Bolivariana de Venezuela”. Iberia siempre ha confiado en poder retornar con normalidad en cuanto reviva el consejo favorable de la AESA.



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