“Recuperar el progreso parece una tarea desalentadora ante los desafíos que se ciernen sobre el mundo del trabajo”, dice Gilbert F. Houngbo, director de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el texto con el que arranca el informe Tendencias sociales y del empleo en 2026. Esa frase concentra la principal idea que se deriva de esta publicación anual, una de las referencias para diagnosticar el momentum laboral en el mundo y publicada este miércoles: la mejora de las condiciones de trabajo se resiente y el contexto global no invita al optimismo. La OIT, la agencia de la ONU especializada en el mundo del trabajo, advierte de que los avances en la calidad del empleo se han estancado, de que crece el empleo irregular, de que el alza de la productividad no impulsa el trabajo “decente”, de que hay riesgos inminentes que amenazan con elevar el paro y de que las ya difíciles condiciones de acceso al empleo de los jóvenes pueden agravarse por la inteligencia artificial (IA).
En su informe, la OIT indica que la proporción de trabajadores en pobreza extrema disminuyó 3,1 puntos porcentuales de 2015 a 2025, hasta el 7,9%, en contraste con el descenso de 15 puntos en la década anterior. “La cifra resultante es de 284 millones de trabajadores en situación de pobreza extrema (con ingresos diarios inferiores a tres dólares)”, indica el informe. A la vez, en los últimos diez años se ha incrementado la proporción de trabajadores informales, los empleados en B. “La informalidad suele ir ligada a una menor calidad del empleo”, indica la OIT, que prevé que la cifra de trabajadores en esa situación escale hasta los 2.100 millones en todo el mundo en 2026.

Por otro lado, los especialistas de la OIT advierten de una “pérdida de impulso” en la transición de las economías hacia sectores de mayor productividad y mejores condiciones de trabajo, hacia actividades más cualificadas, lo que “representa un impedimento crítico para avanzar con firmeza en la reducción de los déficits de trabajo decente”. Este fenómeno “es una de las principales tendencias que frenan no solo la mejora de la calidad del trabajo en el mundo, sino también el crecimiento de la productividad”, agrega el informe.
El aumento de la productividad, que según los autores del informe “suele empujar al alza los salarios y, con el tiempo, contribuye al crecimiento del empleo”, se ve amenazado por el contexto internacional. El director de la OIT cree que “la incertidumbre en las políticas económicas y comerciales sigue inhibiendo la inversión y el comercio, obstaculizando el crecimiento de la productividad y la creación de empleo de calidad”.
El empleo resiste
Ese contexto adverso, con el auge de las políticas proteccionistas (que encuentran su mayor expresión en los aranceles impuestos por Estados Unidos), no han sido impedimento para que los mercados de trabajo mundiales muestren “resiliencia” en cuanto a volumen, según los investigadores. No aprecian una destrucción de empleo ni un aumento del paro en el último año, ni lo proyectan para 2026, pero a la vez insisten en que la calidad del empleo sí se resiente y que las proyecciones no son halagüeñas. “Los mercados laborales estables no son sinónimo de mercados laborales sanos”, condensa la directora de estudios de la OIT, Caroline Fredrickson.
Pese a que el empleo no se resienta en número a nivel mundial (y crecerá un 1% en 2026, ligeramente por debajo del promedio de la década anterior), la OIT ve amenazas que podrían complicar el escenario: “En el horizonte cercano persisten riesgos relacionados con el aumento de la deuda soberana, la incertidumbre en torno a la política comercial y las transformaciones disruptivas derivadas de la inteligencia artificial”. La OIT dedica una apartado concreto a analizar el riesgo que esta nueva tecnología entraña para los jóvenes cualificados. “Los datos preliminares en países de ingreso alto indican que, como resultado de la adopción de la IA, los jóvenes con educación avanzada pueden encontrar mayores dificultades para incorporarse al mercado laboral”, indican los investigadores.
A partir de un análisis por riesgo de exposición a la IA, concluyen que “los individuos más jóvenes (de 15 a 24 años) con un nivel educativo avanzado están más expuestos al riesgo de automatización que sus homólogos con menor nivel educativo”. “Aunque el impacto total de la IA en el empleo juvenil sigue siendo incierto, su magnitud potencial merece un seguimiento minucioso”, insiste la agencia laboral de la ONU.

Por otro lado, la OIT calcula que la tasa estimada de desempleo mundial es del 4,9% (en España es del 10,5%) y que hay 186 millones de desempleados en el mundo. Este organismo cree que la tasa de actividad (la proporción de personas en edad de trabajar que lo hacen o al menos buscan empleo) seguirá cayendo por el envejecimiento de la población y que se situará en un 60,5% en 2027. En 2025 las mujeres solo representaban dos quintas partes del empleo global, “lo que indica la existencia de importantes obstáculos de acceso al empleo”, agrega la OIT.
Salarios estancados
El organismo también presta atención a la evolución de las retribuciones. Y, a nivel mundial, considera que el poder adquisitivo no se ha recuperado del shock inflacionista derivado de la invasión rusa de Ucrania: “El crecimiento de los salarios reales y de los ingresos laborales en el mundo sigue siendo insuficiente para compensar las pérdidas de ingresos reales causadas por el repunte de la inflación en el periodo de 2022 a 2024″. Uno de los indicadores en los que más insiste la OIT para medir este fenómeno es el peso que representa la renta de trabajo respecto a la renta mundial total: en 2025 fue del 52,6%, aún por debajo del nivel previo a la pandemia (53% en 2019).
“El estancamiento de este indicador denota que los salarios reales no han crecido al mismo ritmo que la productividad laboral”, agrega la OIT, que a la vez apunta a una mayor presión sobre los empleadores: “A pesar de que en 2024 los salarios reales agregados, medidos según el índice de precios al consumo, estaban por debajo de su nivel de 2019 en los países de ingreso alto, los productores se enfrentaron a costes laborales reales más elevados según el índice de precios al productor”.
“Pese a la resiliencia de las tasas mundiales de desempleo frente a un panorama de incertidumbre económica, el mundo sigue sin lograr reducciones significativas de los déficits de trabajo decente”, finaliza el informe, que prevé un aumento del empleo de mala calidad “tras el prolongado periodo de mejora observado en los decenios pasados”.






























