
La Unión Europea y China rebajan la tensión en su disputa comercial por la importación de coches eléctricos a Europa fabricados en el gigante asiático, gravados con aranceles adicionales desde 2024. La Comisión Europea ha publicado una guía orientativa para que los exportadores chinos formulen “propuestas de compromiso de precios” que, si Bruselas aprueba, pueden acabar eximiéndoles de estos. Esas propuestas contemplan, entre otros elementos, promesas sobre precios mínimos que compensen las ayudas públicas percibidas en China y les ayudan a ser más competitivos que sus competidores en el mercado único. La medida, el primer acuerdo comercial de calado suscrito entre Bruselas y Pekín, relaja parcialmente la tensión de las relaciones en los últimos años.
“Se trata de una guía de directrices, nada más que eso”, ha aclarado el portavoz para asuntos comerciales de la Comisión Europea, Olof Gill. Esa guía es una especie de manual para que los exportadores elaboren sus propuestas de compromiso en la que también se incluyen promesas de precios en el mercado, de información sobre los canales de venta, de inversiones o de volúmenes totales de importación, entre otros elementos.
Bruselas recibió a comienzos de diciembre una de estas ofertas, aunque todavía no estaba lista la guía conocida este lunes. La envió el grupo Volkswagen para los modelos de su marca Curra fabricados en China. Desde que se recibe la propuesta de compromiso hasta que se decide si se eliminan los aranceles adicionales puede pasar más de un año.
La evolución le corresponde al Ejecutivo de la UE y lo hará “de manera objetiva y justa, siguiendo el principio de no discriminación y de conformidad con las normas de la Organización Mundial del Comercio”, asegura Bruselas en el comunicado que acompaña la edición del documento. La oferta, que las compañías chinas pueden remitir a la Comisión de manera individual o colectiva, “debe ser adecuada para eliminar los efectos perjudiciales de las subvenciones y proporcionar un efecto equivalente al de los aranceles; ser viable; mitigar el riesgo de compensación cruzada [mediante la venta de otros productos no sujetos a aranceles]; y ajustarse a consideraciones de política general”, señala la Comisión en la guía.
La idea es que los compromisos adquiridos en términos de precios, volúmenes de venta e inversiones futuras por parte de los productores del gigante asiático sustituirán al arancel, al compensar el daño a la competencia causado por las subvenciones estatales concedidas por el Gobierno chino al sector, aclara una fuente europea radicada en Pekín. Aunque aún no está claro ni qué compañías decidirán acogerse a esta medida, ni si lo harán de forma individual o conjunta.
Pekín, que montó en cólera cuando Bruselas aprobó los gravámenes al automóvil en 2024, ha saludado la propuesta. “Refleja plenamente el espíritu de diálogo y los resultados de las consultas entre China y la UE”, ha celebrado este lunes el Ministerio de Comercio en un comunicado. El tono contrasta con la airada protesta de las autoridades chinas desde que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció en 2023 el inicio de una investigación contra los subsidios a los vehículos eléctricos importados de China.
Tras la imposición de los gravámenes europeos, China puso en marcha su maquinaria de contramedidas, aprobando aranceles a las importaciones de distintos sectores europeos, como el porcino y el brandy.
“Ambas partes tienen la capacidad y la voluntad de resolver adecuadamente sus diferencias mediante el diálogo”, añade el comunicado chino. Este país considera que el acuerdo alcanzado ”no solo favorece el desarrollo sano de las relaciones económicas y comerciales entre China y la UE, sino que también contribuye a preservar el orden del comercio internacional basado en normas», agrega.
Para la valoración del precio mínimo, Bruselas tendrá en cuenta cuestiones como el llamado precio CIF (coste, seguro y flete, por sus siglas en inglés) del producto en cuestión durante el período de investigación del procedimiento que condujo a la imposición de las medidas, más el margen pertinente de los aranceles. O, alternativamente, el precio de venta en la UE de los vehículos eléctricos no subvencionados producidos en la UE del mismo tipo, “ajustado adecuadamente para tener en cuenta las diferencias”, señala el texto.
La guía refleja la apertura de Bruselas a considerar como un punto positivo la inversión china en una industria en la que el gigante asiático va por delante del resto del mundo. “El compromiso de invertir en las industrias relacionadas con los vehículos eléctricos de batería dentro de la UE se considerará y evaluará como parte de la oferta”, señala. Reclama que estos estén definidos de forma clara y que sean verificables. Además, tomará en consideración otras circunstancias, como el período de tiempo por el que se lance la oferta o la complejidad del canal de distribución de la marca.
“Guiadas por el respeto mutuo y el espíritu de diálogo, ambas partes, tras múltiples rondas de consultas, han logrado impulsar con éxito una solución gradual y controlada del caso”, ha celebrado también la Cámara de Comercio de China para la Importación y Exportación de Maquinaria y Productos Electrónicos.
El pacto llega en un momento de delicados equilibrios entre Bruselas y Pekín, en el que la Comisión trata de que las relaciones con China no salten por los aires: busca al mismo tiempo ir reduciendo sus dependencias del gigante asiático, mientras trata de que no le inunden el mercado con productos, y lograr mejor acceso al mercado chino.
La UE se enfrenta a un inmenso problema por su abultado déficit comercial con el gigante asiático, que superó los 300.000 millones de euros en 2024. Todo parece indicar que el desequilibrio será aún más abultado en 2025, entre otras cosas como efecto colateral de la disputa comercial entre China y Estados Unidos, a medida que la gran fábrica del mundo acelera su locomotora exportadora en busca de nuevos destinos para sus productos.
El zarpazo al sector del coche eléctrico chino fue una de las medidas más contundentes contra lo que Bruselas considera una competencia injusta de China. El 29 de octubre de 2024, la Comisión concluyó la investigación antisubvenciones relativa a las importaciones de vehículos eléctricos chinos e impuso gravámenes definitivos de entre el 7,8% y el 35,3%. Desde entonces “con espíritu de diálogo, la Comisión y China han estado explorando soluciones alternativas compatibles con la OMC que sean eficaces para abordar los problemas detectados en la investigación”, destaca el Ejecutivo comunitario en el comunicado.































