La sequía de salidas a Bolsa en España fue incontestable el año pasado con solo tres debutantes. La compañía de juego Cirsa y la de reservas de hoteles HBX (antes, Hotelbeds) levantaron poco más de 1.200 millones de euros en sus colocaciones, mientras que Izertis dio el salto a la Bolsa desde la plataforma BME Growth. Para más inri, las tres registran pérdidas desde sus precios de estreno.
El pasado ejercicio arrancó con varias empresas en la pista de salida que finalmente desistieron, como Astara, Europastry, Tendam, Volotea o MasOrange, a pesar de la buena evolución de la Bolsa. Pero este año será diferente, según los bancos de inversión consultados, que anticipan una reactivación de los estrenos en el mercado español, después de unas cifras bajo mínimos desde 2022.
La teleco rumana Digi se propone debutar en el primer semestre con una valoración de hasta 2.500 millones de euros e incluso ha abierto la puerta a vender acciones a particulares. Su objetivo es colocar hasta el 30% de su capital en una operación que combine acciones nuevas, para captar recursos con el objetivo de asentar su crecimiento en España, y títulos existentes. Rothschild es su asesor, mientras que Santander, UBS y Barclays ejercen de coordinadores globales.
Georg Orssich, responsable de Crédit Agricole en España y director de banca de inversión en Europa (excepto Francia), anticipa que Digi “podría generar un gran interés inversor, a la vez que permitiría reavivar el interés minorista por las OPV, al ser una marca de consumo muy conocida”.
También la compañía asturiana de ingeniería TSK se prepara para dar el salto con una ampliación de capital entre el 30% y el 35%, y estudia emplear la nueva fórmula ideada por BME y la CNMV, Easy Access, que permite a las compañías con una valoración mínima de 500 millones registrar el folleto en el supervisor sin la presión de conseguir en ese momento la demanda necesaria para cotizar. La ventaja está en que contarían con 18 meses adicionales para vender el papel.
Además de esas dos compañías, en España se espera una reactivación de los estrenos. Así lo anticipa Gloria Carreño, co-head de Banca de Inversión de Goldman Sachs en Iberia: “Esperamos que siga atrayendo nuevos emisores de calidad, que dispondrán sin duda de fuerte demanda de inversores tanto domésticos como internacionales”, señala. A su juicio, las perspectivas económicas acompañarán, pues España parece encaminada a continuar creciendo notablemente por encima de la zona euro este año y el próximo, y esto “debería contribuir el positivo desempeño del Ibex en 2026 así como a las ofertas de valores, tanto en mercados primarios como secundarios”.
La aparente falta de lógica de un Ibex que cotiza en entorno de máximos históricos con una espectacular revalorización del 50% el año pasado y de la falta de tracción de las OPV en España tiene una explicación. José Manuel Gómez-Borrero, responsable de Equity Capital Markets de BBVA, expone que “las salidas a Bolsa suelen ir con cierto retraso, al requerir de confianza en el contexto económico y valoraciones que animen a los inversores a buscar alfa [valor añadido respecto a la gestión pasiva], apostando por compañías que, por definición, carecen de trayectoria en los mercados y cuya valoración requiere de un price discovery [el proceso mediante el cual el mercado determina el valor justo de un activo a través de la interacción entre compradores y vendedores], que no siempre es fácil”.
Desde BNP Paribas, Salvatore Branca, responsable de Equity Capital Markets para el sur de Europa, anticipa que “varias compañías de diversos sectores podrían considerar un proceso de dual track [estrategia en la que una empresa busca simultáneamente dos opciones de salida: una venta privada (M&A) y una OPV] o bien directamente una salida a Bolsa este año”.

‘Private equity’ o mercado
Entre las compañías que estudian salir a Bolsa o venderse a otros inversores, ya sean industriales o de capital riesgo, destacan tres nombres. El primero es Restaurant Brands Europe (RBE) —que opera las franquicias de Burger King, Popeyes y Tim Hortons en España, Portugal e Italia—, propiedad de la gestora británica de capital riesgo Cinven y que ha contratado a Morgan Stanley.
La cadena hotelera HIP, en manos de Blackstone, es otra candidata a una OPV. Dueña de 71 hoteles y valorada en unos 6.500 millones de euros, ha fichado a Morgan Stanley y a Citi para evaluar un posible debut en el mercado, si bien también está encima de la mesa —y con más posibilidades, según las fuentes financieras consultadas— que el fondo soberano de Singapur (GIC), ya accionista, adquiera el 65% que todavía no controla.
ITP Aero es la tercera compañía que está en las quinielas de una posible salida a Bolsa, aunque tampoco es la resolución con más posibilidades. Participada por la gestora estadounidense de capital riesgo Bain Capital, que controla el 76,5%, por Indra, JB Capital y el Gobierno Vasco, tiene como segunda opción la venta a un fondo de continuación de la propia gestora estadounidense. Evercore, el banco de inversión pilotado en España por Juan Pedro Pérez Cózar, es el asesor de la operación.
Armando Rubio-Álvarez, responsable de Jefferies para España y Portugal, considera que la perspectiva de España está mejorando gradualmente, pero advierte de que sigue limitada en cuanto a volúmenes. “El mercado está haciendo esfuerzos para reducir el riesgo de ejecución y apoyar nuevas emisiones, pero las principales limitaciones tienden a ser más estructurales, como la liquidez de las medianas empresas y la [limitada] amplitud de la base nacional de inversores a largo plazo”.
Respecto a la evolución bursátil de Cirsa y de HBX, el banquero de inversión de la firma estadounidense señala que las compañías necesitan más tiempo para madurar en los mercados. “Requieren un historial constante de sólido desempeño financiero durante algunos trimestres después de la OPV, así como de un esfuerzo continuo de marketing para ampliar la base de accionistas”, sentencia.
Georg Orssich añade que las OPV suelen, especialmente en España, ser el plan B, cuando la otra alternativa ha fracasado, lo que afecta al apetito de los inversores y condiciona su percepción. El directivo de Crédit Agricole agrega que, “una vez cotizadas, la mayoría de las empresas tienen una visión muy conservadora, lo que les impide aprovechar oportunidades y consolidar su liderazgo”.
La situación en el resto de Europa
Las perspectivas en España son positivas, aunque el balance final dependerá, en esencia, de las valoraciones que el private equity y la Bolsa puedan asignar a cada una de las empresas. Pero las perspectivas para el resto de Europa son más rumbosas, con un sólido número de compañías que ya han anunciado sus intenciones de debutar en Bolsa.
Juande Gómez-Villalba, CEO de Goldman Sachs Iberia y co-head de Banca de Inversión, también es optimista. “Gracias al buen desempeño de los mercados de renta variable y la contención de la volatilidad, después del verano, se han reactivado las salidas a Bolsa a ambos lados del Atlántico. En Europa, desde septiembre, se han colocado cerca de 8.000 millones de dólares [unos 6.800 millones de euros] en ocho transacciones”, apunta.
En este sentido, más de 10 empresas del Viejo Continente han comunicado sus intenciones de estrenarse en Bolsa. Entre ellas, Visma, firma de servicios de software con sede en Oslo cuya valoración puede llegar a los 20.000 millones de euros, la plataforma de venta de vehículos Mobile.de, propiedad de Permira y Blackstone y con una tasación de unos 10.000 millones de euros, y el fabricante de armas franco-alemán KNDS, que aspira a un precio de 20.000 millones.
En la lista también aparecen la compañía dedicada a la defensa CSG, que podría alcanzar una valoración de 30.000 millones de euros, el líder mundial en catering para aerolíneas Gategroup, la energética italiana Edison, propiedad de Électricité de France, y el operador de telecomunicaciones holandés Odido.
Otros nombres que están barajando salir al mercado son la antigua división de ascensores de Thyssenkrupp, TKE, en manos de las gestoras de private equity Advent y Cinven desde 2020, y el grupo veterinario más grande de Europa, IVC Evidenisa.
Papel del capital riesgo
Una buena parte de las compañías mencionadas están controladas por private equity. Armando Rubio, de Jefferies, refrenda su papel en el escenario futuro de OPV. “Las operaciones relacionadas con estos actores representaron el 30% del volumen del mercado europeo de renta variable 2025, y prevemos que las emisiones de estos accionistas continúen aumentando a medida que los activos maduran y las salidas se convierten en una prioridad”.
Luis Felipe Juarez, responsable de Equity Capital Markets (ECM) de Santander Corporate & Investment Banking (CIB), también es optimista respecto al Viejo Continente. “El buen comportamiento de los índices europeos ha reactivado el interés de numerosas compañías por explorar una salida a Bolsa, y algunas de ellas podrían superar los 1.000 millones de euros en sectores tan diversos como tecnología, telecomunicaciones, utilities, defensa, industria o business services», asegura.
Verisure, dueña de Securitas Direct, es un buen ejemplo de cómo las OPV en el Viejo Continente pueden obtener una nota de matrícula de honor si se dan las condiciones adecuadas. La compañía protagonizó el pasado 8 de octubre el mayor estreno de los últimos 25 años en la Bolsa sueca, después de haber captado 3.600 millones de euros y haber atraído a unos 60.000 accionistas. Su capitalización ronda los 15.000 millones de euros.
José Manuel Gómez-Borrero, de BBVA, señala que “la amplísima base inversora sueca, con elevada exposición al mercado de renta variable y muy activa, apoyando salidas a Bolsa locales, suponía un anclaje muy potente que la compañía quería aprovechar, y que demostró ser un acierto”. George Orssich añade que “la región nórdica se percibe como el laboratorio europeo de cotizaciones, beneficiándose de una sólida base de inversores locales, tanto minoristas como institucionales, con un amplio conocimiento de la renta variable, y un flujo constante de atractivas OPV, lo que crea un círculo virtuoso”.































