
Sin retos, dietas ni gimnasio, pero con mucha tecnología. Es el método que ha desarrollado Lonvital, compañía que analiza más de 200 factores que influyen en el sobrepeso para desarrollar un tratamiento personalizado para cada cliente. A partir de aspectos como la calidad del sueño, el estrés, la edad o la alimentación, esta start-up desarrolla un trabajo diario con sus pacientes para conseguir la reducción de peso y la desaparición del efecto rebote. La compañía nació en septiembre de 2024 y en apenas dos meses consiguió ebitda positivo. Va camino de cerrar el año con una facturación de medio millón de euros, cifra que pretende triplicar en 2026.
El programador Christian Gabriel es su fundador y director ejecutivo. Su carrera se ha desarrollado desde la auditoría y la consultoría a grandes empresas, entre ellas Boston Medical Group, donde trabajó en transformación digital, marketing y tecnología. “Hasta que toqué techo”, recuerda. Necesitaba más retos y por aquel entonces había puesto su atención en la abundancia de dietas que, pensaba, no terminaban de funcionar. “Estudié, miré lo que decía la ciencia y vi que había muchas opciones, pero ninguna solucionaba claramente el problema. La mayoría de personas terminaba recuperando su peso antes o después de dejar lo que estuvieran haciendo con mucho esfuerzo”, explica el emprendedor. Entonces se lanzó a una ronda de financiación de 130.000 euros que le permitió desarrollar un proyecto completo con enfoque tecnológico. En julio de 2024 nació Lonvital.
La compañía estudia más de 200 factores que inciden en el peso de una persona. Desde la alimentación y la actividad física hasta el estrés, el sueño o la edad, así como componentes hormonales, hábitos, herencias genética, estilo de vida, déficits vitamínicos. A partir de ahí, realizan una evaluación inicial de cada paciente en la que participan cuatro especialistas: nutricionista, médico, psicoterapeuta y entrenador físico. Y finalmente elaboran una propuesta de tratamiento a desarrollar por un periodo de entre tres y 18 meses. Siempre con el usuario monitoreado con una pulsera que recoge información sobre la calidad del sueño, el nivel de actividad física, el oxígeno en sangre en reposo o los latidos por minuto, entre otros. “Todo ello permite tener un enfoque muy completo que combina ciencia y tecnología”, afirma Gabriel. En este método no hay dieta ni gimnasio. Al menos, en un primer paso: “Lo que hacemos es ir modificando hábitos pequeños, poco a poco, casi sin que el paciente se dé cuenta”. “A veces, luego, ellos mismos piden ir al gimnasio”, subraya.
En su primer año, Lonvital ha trabajado con más de 300 pacientes, de los que un centenar ya han recibido el alta. Y de los que continúan realizando una monitorización diaria, ninguno ha vuelto a recuperar peso, según los datos de la compañía. Son en un 80% mujeres —buena parte a partir de 40 años y con perimenopausia— mientras que el restante 20% son hombres que rondan los 50 años o más. Cada usuario debe pagar entre 1.000 y 5.000 euros por el tratamiento, cifra que depende de factores como su duración o si incluye fármacos. Ahí entra incluso el Ozempic. “Hay quien nos pide esos pinchazos como si fuera casi una droga, porque hay quien está desesperado y quiere reducir peso cueste lo que cueste. Es una muy buena herramienta, pero una más; nunca es la solución”, advierte Gabriel. La compañía cuenta con 24 personas en plantilla y trabaja para ofrecer otros tratamientos en las áreas de longevidad, bienestar y prevención, empresas y psicología.






























